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| El cerebro de su bebé bajo el efecto de las drogas (y del alcohol y el tabaco) |
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7 de abril de 2008
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Si bien los estudios conductuales señalan claramente que la exposición a las drogas, el alcohol y el tabaco dentro del útero es mala para el cerebro en desarrollo de un bebé, los efectos anatómicos específicos sobre el cerebro han sido difíciles de develar en los seres humanos. A menudo, los usuarios no se limitan a una sola sustancia, y ciertos factores demográficos, como la pobreza, también pueden afectar el desarrollo del cerebro.
Ahora, un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud que examina el cerebro mediante imágenes por resonancia magnética, y dirigido por el neurólogo del Children's Hospital Boston, Michael Rivkin, MD, sugiere que la exposición prenatal a la cocaína, el alcohol, la marihuana o el tabaco (en forma aislada o combinados) puede provocar efectos sobre la estructura del cerebro que se extienden hasta comienzos de la adolescencia. Según los investigadores, los resultados del estudio, publicados en el número de abril de Pediatría, son de gran interés para la salud pública ya que se calcula que más de un millón de bebés nacidos en los Estados Unidos por año han estado expuestos a al menos uno de estos agentes dentro del útero.
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Los investigadores del Children's y el Centro Médico de Boston emplearon imágenes volumétricas por resonancia magnética para estudiar la estructura cerebral de 35 adolescentes jóvenes que fueron expuestos a la cocaína, la marihuana, el alcohol o el tabaco antes de nacer. Los niños, cuya edad promedio oscilaba alrededor de los 12 años al momento del estudio, formaban parte de una cohorte histórica de niños reunida por Deborah Frank, MD en el Centro Médico de Boston a quienes se les realizó un seguimiento desde su nacimiento. La exposición prenatal a estas sustancias fue confirmada a través de una combinación de antecedentes maternos, examen de orina de la madre, o examen de orina o meconio (heces) de los bebés al momento de nacer.
"Descubrimos que la reducción de material gris cortical y los volúmenes totales del cerebro se asociaban con la exposición prenatal a la cocaína, el alcohol o el cigarrillo", afirma Rivkin, principal autor del estudio. "Y lo que es muy importante, si bien la reducción en los volúmenes se asoció con cada uno de estos tres tipos de exposición prenatal, la reducción no se asoció con ninguna de estas tres sustancias en forma aislada después de controlar otros tipos de exposiciones".
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Notablemente, se descubrió que los efectos eran aditivos--a cuantas más sustancias estaba expuesto el niño dentro del útero, mayor era la reducción en el volumen de su cerebro.
Rivkin comenta que el estudio es además el primero en documentar los efectos neuro-anatómicos conjuntos que se producen a largo plazo sobre el cerebro como resultado de la exposición prenatal a la cocaína, el cigarrillo y el alcohol. Por otra parte, si bien estudios anteriores ya habían documentado los efectos sobre el cerebro de la exposición prenatal al alcohol, dichos estudios se limitaban principalmente a los niños que padecían el síndrome alcohólico fetal, un diagnóstico que fue excluido del presente estudio.
Aunque el objetivo inicial era estudiar la exposición a la cocaína, los investigadores quedaron realmente sorprendidos con los efectos de la exposición prenatal al tabaco sobre el cerebro. "Aproximadamente el 20 por ciento de las mujeres que fuman continúan haciéndolo durante el embarazo", dice Rivkin. "Desde la ventajosa posición de la atención médica preventiva, es importante determinar las consecuencias sobre la estructura cerebral de la exposición prenatal al cigarrillo, en forma aislada y en combinación con otras sustancias".
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Rivkin destaca que la cantidad de niños estudiados era demasiado pequeña como para encontrar efectos estadísticamente significativos de las sustancias individuales después de controlar la exposición a otros agentes. Además, el alcance del estudio era demasiado limitado como para considerar los efectos de los diferentes niveles de exposición. No obstante, los resultados generales son muy sugerentes.
"Tenemos la esperanza de poder estudiar la muestra completa de 150 niños a los que se les realizó un seguimiento en el Centro Médico de Boston, lo que nos permitirá despejar estos interrogantes", afirma Rivkin.
Ambos investigadores coinciden en afirmar que los proveedores de atención médica deberían ofrecer a las mujeres embarazadas una atención integral que las ayude a reducir el consumo de este tipo de sustancias psicoadictivas. Las campañas de salud pública no deberían ignorar los riesgos de algunas sustancias en favor de otras, ya que a mayor magnitud de exposición prenatal total, más altas serán las probabilidades de que aparezcan consecuencias adversas y duraderas para el cerebro en desarrollo.
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El estudio fue financiado por el Instituto Nacional contra el Abuso de Drogas.
Contacto:
Jamie Newton
617-919-3110
james.newton@childrens.harvard.edu
El Children's Hospital Boston es el centro médico pediátrico líder de la nación. Fundado en 1869 como un hospital de 20 camas para niños, hoy es un centro de atención pediátrica y de adolescentes con 347 camas ofreciendo cuidados de salud de una manera completa a niños y adolescentes basados en los valores de excelencia en cuidado de pacientes y sensibilidad a las complejas y diversas necesidades de los niños y las familias. El Children's cuenta con más de 100 clínicas de especialidades médicas para pacientes ambulatorios. Es el principal hospital de enseñanza pediátrica de Harvard Medical School, hogar de la empresa de investigación más grande del mundo basada en un centro médico pediátrico y es el mayor proveedor de cuidados médicos a los niños de Massachusetts. Para mayor información acerca del hospital visite: www.childrenshospital.org/newsroom.
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