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Depresión |
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| William Beardslee, MD |
La depresión infantil se incrementó notablemente en los últimos años; aproximadamente 3 a 5 por ciento de los preadolescentes y hasta 15 por ciento de los adolescentes sufren de depresión. La buena noticia es que la toma de conciencia y la intervención por parte de los padres u otros adultos pueden ayudar a los niños que sufren depresión a vivir vidas normales, felices y funcionales.
¿Qué es la depresión infantil? La depresión es una condición médica que puede afectar la química del cerebro. Es importante comprender que su hijo, o alguien con depresión, no puede simplemente "salir de ella por sí mismo" o tener la voluntad de sentirse mejor. Un niño con depresión generalmente se siente constantemente desanimado, siente una pérdida de autoestima y de interés en actividades que solía disfrutar. Sin un tratamiento, los síntomas pueden durar meses o hasta años. La depresión generalmente se caracteriza por un cambio de humor, de personalidad o de comportamiento a largo plazo, dice William R. Beardslee, M.D., Jefe de psiquiatría en Children's Hospital Boston.
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| Mientras que ninguna teoría explica completamente el aumento de la depresión en los niños, el Dr. Beardslee cree que se debe a la manera en que cambió nuestra sociedad. "Hoy en día estamos en una sociedad muy móvil, menos orientada a la familia", afirma. Para los niños y la familia, el debilitamiento de los lazos familiares puede contribuir a la depresión. Aún más que los adultos, los niños se sienten afectados por hechos como la muerte de un ser querido, la ruptura de una relación, o el divorcio de un padre. Otro factor que contribuye a la depresión infantil puede ser la incapacidad de lograr actividades como, por ejemplo, aprender a leer, o seguir a sus compañeros en otras actividades. El estrés del mundo de hoy en día puede llevar a los niños más alla de a infelicidad, hasta tal punto que la vida se torna abrumadora y desesperanzadora. Pero a pesar de la causa subyacente, se puede ayudar a su hijo. |
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La depresión es rara |
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Los niños son tres veces más propensos a deprimirse que las niñas |
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Las niñas son dos veces tan propensas a sufrir depresión con respecto a los niños (similar al porcentaje de depresión en adultos) |
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Fuente: Out of the Darkened Room: When a Parent Is Depressed: Protecting the Children and Strengthening the Family, por William Beardslee, MD, (Little, Brown. 2002).
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| Como padre, no debe tratar de desempeñar el papel de médico y diagnosticar a su hijo. Sin embargo, puede darse cuenta de los cambios que observa en su comportamiento, humor y en el nivel de interés en actividades normales. Cuando diagnostican depresión, los doctores analizan una serie de síntomas que aparecen conjuntamente. Los padres deben usar este mismo criterio porque darse cuenta de estos síntomas puede ayudar a su familia a notar si su hijo está teniendo una reacción normal ante una situación difícil o si está experimentando una depresión clínica. |
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Síntomas básicos: - Tristeza constante
- Pérdida constante de casi todas las actividades
Síntomas relacionados: - Pérdida de energía
- Pérdida de apetito (o aumento)
- Cambios en patrones de sueño
- Agitación o irritabilidad
- Sentimiento de inutilidad o de culpa excesiva
- Indecisión
- Deseo de muerte
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| Uno o los dos síntomas básicos deben persistir al menos por dos semanas para constituir un diagnóstico formal de depresión. La depresión principal ocurre cuando uno o los dos síntomas básicos persisten al menos por dos semanas acompañados por cinco de los síntomas relacionados. Los síntomas que se producen debido al abuso de sustancias, una enfermedad, o el dolor por una pérdida reciente, generalmente no constituyen un signo de depresión. |
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Uno o los dos síntomas básicos deben persistir al menos por dos semanas |
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Uno o los dos síntomas básicos deben persistir al menos por dos semanas conjuntamente con cinco de los síntomas relacionados. |
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Fuente: Out of the Darkened Room: When a Parent Is Depressed: Protecting the Children and Strengthening the Family, por William Beardslee, MD, (Little, Brown. 2002).
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El diagnóstico de la depresión puede ser útil porque le permite al niño recibir el tratamiento que necesita, y le asegura que no está completamente solo en su sentimiento. Si sospecha que su hijo está deprimido, puede hacer dos cosas: - Preguntarle. Pregúntele a su hijo directamente sobre sus sentimientos. También, observe qué le ha estado ocurriendo en su vida, en especial las pérdidas, las derrotas y la manera de verse a sí mismo.
- Programe una evaluación con un profesional, ya sea su pediatra o un psicólogo.
Importante: Si en algún momento su hijo manifiesta herirse o muestra signos de hacerlo, pida ayuda profesional inmediatamente.
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| La terapia cognoscitiva o "conversacional" con un asesor o psicólogo debe ser siempre parte del tratamiento para la depresión. Generalmente es todo lo que se necesita. La terapia se enfoca en identificar y enfrentar relaciones y situaciones difíciles, mejorar la opinión del niño de sí mismo y de su entorno, y enseñarle maneras de lidiar con todas estas situaciones. A veces los medicamentos antidepresivos son necesarios si la depresión del niño no mejora con la terapia. Se han realizado estudios extensivos en cuanto a la seguridad y efectividad de los medicamentos antidepresivos en los niños. Prozac y otros medicamentos conocidos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés) demostraron ser seguros en la mayoría de los estudios y pueden ser efectivos en adolescentes; sin embargo, deben ser controlados por el médico que los receta. Prozac es el único SSRI actualmente aprobado por la FDA para pre- adolescentes. Se continúan realizando investigaciones sobre medicamentos antidepresivos para niños. Se necesitan más estudios para poder determinar completamente qué medicamentos son seguros y efectivos de acuerdo con los distintos tipos de depresión infantil. Si la depresión del niño es sobre todo severa, debilitante o riesgosa para sí mismo, se puede requerir la hospitalización. |
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Fuente: Dr. William R. Beardslee es el Presidente académico de Departamento de psiquiatría en Children's Hospital Boston y Gardner/Monks, profesor de psiquiatría infantil en la Escuela de Medicina de Harvard. Es el autor de "When a Parent Is Depressed: How to Protect Your Children from the Effects of Depression in the Family." (Originalmente titulado Out of the Darkened Room: When a Parent Is Depressed: Protecting the Children and Strengthening the Family) (Little, Brown and Company, June 2002. Primera edición de bolsillo, 2003 de diciembre.)
Tenga en cuenta que este texto es únicamente informativo y no sustituye al consejo, el reconocimiento, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Siempre consulte a su médico u otro profesional calificado de la salud antes de comenzar un tratamiento nuevo o realizar cambios en el tratamiento actual.
Children's Hospital Boston©, 2005. Esta página puede ser reproducida sólo con fines educativos. Se requiere permiso de reimpresión para demás usos. |
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