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Flor ¿Por qué los niños se comportan mal?
Puede resultar frustrante cuando un niño se comporta mal con frecuencia, especialmente cuando los padres no saben porqué sucede o no saben qué hacer al respecto. La buena noticia es que casi siempre hay razones que originan el mal comportamiento del niño, lo que significa que en la mayoría de los casos, los padres pueden hacer algo al respecto.

En la mayoría de los casos el mal comportamiento está guiado por un incentivo u objetivo; en otras palabras, el niño quiere tener o evitar algo. Y mientras el comportamiento es inapropiado, el incentivo generalmente es apropiado. Por ejemplo, su hijo puede estar queriendo llamar su atención, y como usted está ocupado, la única manera de lograrlo es a través de comportamientos negativos. Para él, es mejor que usted reaccione con enojo antes de que no tenga ningún tipo de reacción.

Si cree que ésta puede ser la causa del mal comportamiento de su hijo, es importante ver cuándo se porta bien, y prestarle una atención positiva y elogiarlo en esos momentos. Reconocer su buen comportamiento hará que se porte bien. Por el contrario, no enfatice su mal comportamiento prestándole demasiada atención, a menos que esté provocando una situación insegura.

Otras situaciones pueden incluir:

  • Su hijo puede tener rabietas en la mañana cuando está a punto de llevarlo a la guardería. Una vez que establezca la tendencia en su comportamiento (que ocurre antes de irse de la casa y cuando va a la guardería), puede evaluar qué es lo que su hijo puede estar estar evitando. Por ejemplo, ¿tiene miedo de alguna situación que pueda ocurrir en la guardería o en la escuela? Hable con sus maestros o cuidadores para ver si encuentran algún comportamiento inexplicable que pueda servir como clave de porqué su hijo puede no querer ir (por ejemplo, malas relaciones con sus compañeros, dificultades de aprendizaje o comunicación, problemas relacionados con la salud en general o con la salud mental, etc.).
  • El comportamiento difícil de su hijo puede deberse a su deseo de hacerse valer y promover su independencia. Por ejemplo, puede quejarse cuando le pidan hacer algo. Esto puede ser una característica positiva, porque significa que su hijo se siente importante y siente que sus opiniones deben valorarse. También puede estar demostrando que tiene una relación segura con su cuidador, y no tiene miedo de expresarse, lo que puede ser también un factor positivo. Por supuesto, debe evitarse traspasar las fronteras sociales con extremo rigor u obstinación.
Estos ejemplos amplios pueden ayudar a los padres a empezar a analizar el comportamiento de su hijo desde un punto de vista diferente, y por lo tanto, comenzar a crear soluciones más adecuadas.
Estrategias para manejar el mal comportamiento de su hijo:
  • Fije normas claras y concisas. Pueden reiterarse a través de un gráfico ilustrado que lo puede colocar en un lugar visible y transitado, como el refrigerador o la habitación de su hijo. Este gráfico debe explicar las reglas y las consecuencias de no cumplir con las reglas, y deben seguirse al pie de la letra.

  • Arme un gráfico de estrellas para ilustrar la buena conducta de la que su hijo puede sentirse orgulloso. Dibuje o escriba la acción o la conducta deseada (por ejemplo, limpiar su habitación) seguida de varias columnas. Al finalizar el día/semana, coloque una estrella en las columnas junto a las actividades que su hijo cumplió. Cuente las estrellas y recompénselo.

  • Si se siente enojado o frustrado con su hijo, "tómese cinco minutos". Respire profundamente, cuente hasta 20, o aléjese de él por cinco minutos para tranquilizarse antes de responder.

  • Nunca golpee a su hijo con enojo. De esta manera, le da a entender que está bien usar la agresión, y puede recurrir a ella con sus compañeros, lo que significaría más frustación.

  • No grite. Las palabras pueden herir más que el castigo físico, y pueden causar más daño a largo plazo. No le grite a su hijo ni lo insulte. Si no cumple una regla, explíquele qué es lo que hizo mal, y porqué está enojado. Explíquele que está enojado con lo que él hizo, no con él.

  • Póngalo en penitencia. Si su hijo se porta mal puede ponerlo en penitencia. La penitencia nunca debe exceder la edad de su hijo (por ejemplo, la penitencia de un niño de 4 años nunca debe exceder los cuatro minutos). Asegúrese de que comprenda porqué lo está poniendo en penitencia. Los niños de 10 años o más en general se benefician más de las discusiones o eliminación de privilegios que de las penitencias.
Si el mal comportamiento de su hijo no parece estar basado en motivos ocultos y/o si le cuesta controlarlo, es importante consultar a su pediatra y considerar la posibilidad de ser evaluado por un especialista que pueda analizar alguna otra causa posible que puede ir más alla del control de uno.
Fuente:Molly Meyers, MA, director del programa Advocating Success for Kids, y Anna Chaves McDonald, PhD, psicóloga en el Centro de Medicina del Desarrollo del Children's Hospital Boston.


Tenga en cuenta que este texto es únicamente informativo y no sustituye al consejo, el reconocimiento, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Siempre consulte a su médico u otro profesional calificado de la salud antes de comenzar un tratamiento nuevo o realizar cambios en el tratamiento actual.

Children's Hospital Boston©, 2005. Esta página puede ser reproducida sólo con fines educativos. Se requiere permiso de reimpresión para demás usos.

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