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| Lisa Diller, MD |
¿Qué signos pueden llevar a que el pediatra de su hijo sospeche que tiene cáncer? Es difícil enumerar los síntomas del cáncer porque el cáncer es muy diverso, y el diagnóstico es mucho más complicado ya que muchos signos y síntomas (como la fiebre, moretones o dolores de cabeza) son normales en los niños sanos. Mi experiencia me ha demostrado que los pediatras son extremadamente experimentados para distinguir los moretones y dolores habituales de los que peuden ser preocupantes. Saben qué síntomas realmente necesitan evaluación y piden exámenes usando el carácter, la duración y severidad de los síntomas (y a veces el instinto) para ayudarlos.
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| En la mayoría de los cánceres pediátricos, los padres deben mantenerse positivos. Las tasas de cura han ido mejorando constantemente; el diagnóstico más común, la leucemia linfoblástica aguda (ALL, por sus siglas en inglés), ahora tiene más de un 80 por ciento de curación. Como con la ALL y otros cánceres pediátricos, el objetivo es curar, no prolongar el tiempo de vida. Muchas familias han tenido experiencia previa con cáncer en familiares de edad avanzada, y es importante tener en cuenta el buen pronóstico en los niños. |
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| Absolutamente. En Estados Unidos casi todos los niños con cáncer son tratados en una institución de atención terciaria pediátrica o centro de subespecialidades. No se puede subestimar la necesidad de los patólogos, radiólogos y cirujanos pediátricos en el diagnóstico y tratamiento de los cánceres pediátricos. El tumor cerebral es un gran ejemplo: los neurocirujanos, neurólogos, neuropatólogos y neurooncólogos pediátricos son expertos al diagnosticar tumores como el meduloblastoma y el glioma óptico, que raramente ven nuestros colegas de medicina para adultos. |
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| Tomemos la ALL como ejemplo. Los oncólogos generalmente reciben una llamada en la tarde sobre un niño revisado en el consultorio más temprano ese mismo día, cuyos resultados de recuento sanguíneo sugieren ALL. Generalmente vemos a estos niños en la sala de emergencias en el mismo día. Dependiendo del estado del niño, será revisado en una instalación ambulatoria u hospitalizado para recibir atención. Al paciente se le harán exámenes preliminares, que pueden incluir, IRM, análisis sanguíneos y radiografías. Este proceso puede llevar varios días, pero el objetivo es llegar a un diagnóstico preciso. Un equipo multidisciplinario de especialistas pediátricos, que incluyen un oncólogo, un cirujano, un oncólogo especialista en radiación, un patólogo y un radiólogo, evaluarán los resultados de los exámenes, harán un diagnóstico final y diseñarán un plan de tratamiento. Si un niño es hospitalizado durante el período de diagnóstico o para su tratamiento, generalmente uno de los padres puede dormir al lado del niño. En el hogar, los familiares y amigos con buenas intenciones a menudo abruman a los padres. Las familias deben ser directas con respecto a lo que necesitan y a lo que no. Cuando los amigos ofrecen ayuda, sugiera que donen sangre. Si bien las donaciones pueden no beneficiar mucho directamente al niño por el que se preocupan, habrá más sangre disponible para otros niños enfermos. Muchos padres comentan sobre lo útiles que han sido los vecinos y amigos: cuidan a sus otros hijos en el hogar, preparan las comidas y dirigen a las visitas incluso a los amigos, a visitar al paciente. |
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| Los médicos de cabecera son los primeros en encontrar las anormalidades y recomiendan a los padres consultar con un especialista. Vemos a la mayoría de nuestros pacientes después de que el pediatra descubrió algún problema, a menudo durante la revisión rutinaria del niño sano. Si se hace un diagnóstico de malignidad, el equipo de oncólogos pediátricos brinda la mayoría de la atención médica, pero los médicos de cabecera asisten con atención ambulatoria controlando el recuento sanguíneo y los niveles de nutrición o proveyendo apoyo de enfermería. Después del tratamiento, los niños ingresan en un período de transición de dos años durante el cual se hace énfasis en el riesgo de recurrencia y los efectos secundarios de la terapia. Los pediatras son una parte integral del retorno a la vida normal del niño, y una conversación entre el oncólogo y el pediatra es esencial, especialmente sobre el control de bienestar del niño, el crecimiento y las vacunas. Eventualmente, el énfasis cambia del riesgo de recurrencia a los efectos tardíos del tratamiento; el control se vuelve fundamental para los efectos tardíos de los medicamentos anticancerígenos y sus complicaciones, incluyendo las anormalidades endocrinas, los problemas de aprendizaje, los cánceres secundarios o las disfunciones cardíacas. |
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| Confíe en la información disponible en los sitios web de instituciones de cáncer confiables como el Instituto Nacional de Cáncer (NCI), y el Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica. En realidad, el sitio web del NCI ofrece cortas reseñas de los métodos terapéuticos más actualizados. Los padres y niños también pueden visitar el centro médico más cercano que ofrece desde terapias para el cáncer hasta libros, videos y consultas con especialistas de recursos. |
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Fuente: Lisa Diller, MD, es la jefa de oncología pediátrica clínica de Dana-Farber/Atención oncológica de Children's Hospital. Oncóloga pediátrica con especialización en el neuroblastoma, también estudia los efectos tardíos del cáncer infantil.
Tenga en cuenta que este texto es únicamente informativo y no sustituye el consejo, el reconocimiento, el diagnóstico ni el tratamiento médico. Siempre consulte a su médico u otro profesional calificado de la salud antes de comenzar un tratamiento nuevo o realizar cambios en el tratamiento actual.
Children's Hospital Boston�, 2005. Esta página puede ser reproducida sólo con fines educativos. Se requiere permiso de reimpresión para demás usos. |
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